En el segundo piso de un edificio colonial en el corazón del centro histórico se encuentran las oficinas corporativas de la empresa de telefonía que necesitaba como principal objetivo un espacio de negociación con clientes extranjeros que mostrara decoración con raíces mexicanas y un giro moderno que se adaptara a su negocio. Se crearon muebles en tono chocolate con incrustaciones metálicas y petates tejidos a mano para mostrar el orgullo mexicano en contacto con la vanguardia de estas oficinas.